Negligencias médicas

Parálisis cerebral por negligencia en el parto

Por Juan Antonio Serrano — Abogado colegiado nº 2476 ·

El embarazo fue normal. El parto se alargó, en algún momento hubo prisas, y el bebé nació sin llorar y pasó directamente a la UCI neonatal. Meses después llega el diagnóstico: parálisis cerebral.

A partir de ahí, casi todos los padres se hacen la misma pregunta, aunque tarden en formularla en voz alta: ¿se podía haber evitado?

No toda parálisis cerebral se debe a una negligencia

Hay que empezar por aquí, con honestidad. La parálisis cerebral tiene causas muy diversas, y muchas no tienen nada que ver con el parto: infecciones durante el embarazo, malformaciones, alteraciones genéticas o la prematuridad extrema. En bastantes casos, además, la causa no llega a conocerse.

Lo que sí puede tener relación con la asistencia es la falta de oxígeno durante el parto, la hipoxia intraparto. La cuestión médica es doble: si la lesión se produjo realmente en el parto y, si fue así, si una actuación correcta y a tiempo la habría evitado o reducido. El marco general de estas reclamaciones lo explico en ¿Qué es la negligencia médica? Guía para pacientes.

Qué se examina en el parto

El control del bienestar fetal. Durante el parto, el monitor registra el latido del bebé y las contracciones. Ese registro, el cardiotocográfico, es la pieza central. Muestra si aparecieron señales de sufrimiento fetal, cuándo aparecieron y cuánto tiempo pasó hasta que alguien actuó.

La decisión y el tiempo. Ante esas señales hay que decidir: acelerar el parto, usar instrumental o indicar una cesárea urgente. En estos casos, el tiempo que transcurre entre que el problema se hace visible y el nacimiento suele ser lo que se discute.

El nacimiento y la reanimación. Cómo nació el bebé, el resultado del test de Apgar, el análisis de la sangre del cordón umbilical y cómo se llevó a cabo la reanimación neonatal. Estos datos ayudan a situar en el tiempo cuándo se produjo la lesión.

Y antes del parto: el seguimiento del embarazo

No todo se decide en la sala de partos. A veces el problema empieza meses antes, en el control ginecológico del embarazo: una diabetes gestacional mal controlada, una preeclampsia que no se detecta a tiempo, un crecimiento fetal restringido que no se vigila, o un embarazo de riesgo que llega al parto sin que nadie lo haya identificado como tal.

Un parto de alto riesgo que se atiende como si fuera normal parte con desventaja desde el principio. Por eso, cuando se estudia un caso así, se revisa también el seguimiento del embarazo, no solo las horas del parto.

La documentación, y por qué no hay que esperar

El registro cardiotocográfico completo, íntegro y sin recortes, es lo primero que hay que pedir. Junto a él, el partograma, las hojas de la matrona, la hoja de anestesia si hubo epidural o cesárea, el informe de la reanimación y toda la historia neonatal. Y, del embarazo, los controles, las ecografías y las analíticas. Cómo solicitarla y qué mirar lo detallo en Cómo pedir la historia clínica y qué buscar en ella.

Hay una razón práctica para no dejarlo pasar. Aunque en estos casos los plazos para reclamar no suelen empezar a contar hasta que se conoce el alcance de las secuelas, lo que en una parálisis cerebral puede llevar años, la documentación no espera. Los registros se archivan, a veces en soporte difícil de recuperar, y cuanto más tiempo pasa, más cuesta reunirlos completos.

Por qué estos casos son distintos

Porque lo que se indemniza es una vida entera. La asistencia de otra persona durante años, la adaptación de la vivienda y del vehículo, las terapias continuadas, la pérdida de la capacidad de trabajar en el futuro y el perjuicio que sufren los propios padres. Son las reclamaciones de mayor cuantía en el ámbito sanitario.

Y por eso mismo son las que más exigen: un análisis médico riguroso a cargo de especialistas en obstetricia y en neonatología, y una valoración del daño que mire décadas hacia delante.

Preguntas frecuentes

El diagnóstico nos lo dieron cuando el niño tenía dos años. ¿Llegamos tarde?

Probablemente no. En lesiones cuyo alcance se va conociendo con el tiempo, el plazo no suele empezar a contar desde el parto. Pero cada caso tiene su cómputo, según sea sanidad pública o privada, y conviene revisarlo cuanto antes.

Nos dijeron que fue algo inevitable. ¿Merece la pena revisarlo?

Revisar la historia clínica no compromete a nada y es la única manera de salir de dudas. A veces confirma que no se podía hacer más, y saberlo también tiene valor. Otras veces muestra algo distinto.

¿Qué pasa si la negligencia fue en el seguimiento del embarazo y no en el parto?

También puede reclamarse. La responsabilidad no se limita a la sala de partos: un control prenatal deficiente que lleva a un parto de riesgo sin preparar puede ser el origen del daño.

Si estás en esta situación

Pide la historia clínica completa del embarazo y del parto, empezando por el registro del monitor. Con ella encima de la mesa se puede valorar, con criterio médico, si el daño era evitable.

Llevo reclamaciones por negligencia médica en toda España, en remoto y con trato directo. Sé lo que pesa cada conversación en estos casos, y la primera consulta es sin compromiso. Puedes ver cómo llevo estos casos en mi página de negligencias médicas.

Información orientativa que no garantiza resultados; cada caso debe valorarse de forma individual.

Si necesitas ayuda con un caso de negligencias médicas, puedes ver cómo lo llevo aquí.


¿Tienes una duda sobre esto? Pregúntame.

Las consultas se moderan: solo se publican las preguntas tras ser revisadas y respondidas.

Solo para avisarte cuando responda. No se publica.

Artículos relacionados