Negligencias médicas

Infección hospitalaria: cuándo responde el hospital

Por Juan Antonio Serrano — Abogado colegiado nº 2476 ·

Entras para una operación de rodilla y sales con una infección que no tenías. Semanas de antibiótico, curas diarias y, a veces, una segunda intervención para limpiar la herida. Cuando preguntas qué ha pasado, la respuesta suele ser la misma: es un riesgo conocido y venía en el consentimiento que firmaste.

Esa respuesta no siempre cierra el asunto. Y en la sanidad privada, además, la carga de explicar qué pasó no recae sobre ti.

Qué es una infección nosocomial

Es la que se adquiere en el propio centro sanitario: no estaba presente ni incubándose cuando ingresaste, y aparece durante la estancia o poco después del alta. Las más habituales son las de herida quirúrgica, las urinarias asociadas a sonda, las respiratorias en pacientes ingresados y las vinculadas a catéteres.

No son un accidente imprevisible. Son un riesgo sobradamente conocido, y precisamente por eso existen protocolos para prevenirlo: asepsia en quirófano, esterilización del material, profilaxis antibiótica antes de la cirugía, cuidado de vías y sondas.

«Venía en el consentimiento» no es el final de la conversación

El consentimiento informado sirve para que sepas que un riesgo existe. No autoriza a que el centro deje de hacer lo necesario para evitarlo. Una cosa es aceptar que, aun haciéndolo todo bien, puede aparecer una infección, y otra muy distinta que aparezca porque la prevención falló.

Así que la pregunta útil no es si el riesgo figuraba en el papel que firmaste, sino si se tomaron y se cumplieron las medidas para evitarlo. Si quieres entender antes cuándo un error se considera realmente mala praxis, lo explico en ¿Qué es la negligencia médica? Guía para pacientes.

En la sanidad privada, la prueba cambia de lado

Aquí está lo que casi nadie cuenta. Cuando la asistencia es privada, los servicios sanitarios entran en el régimen de protección de consumidores, y el Tribunal Supremo ha sido muy claro sobre las infecciones hospitalarias.

En una sentencia de la Sala Primera de 18 de julio de 2019 afirma que las infecciones nosocomiales no son imprevisibles ni inevitables por definición, porque la observancia rigurosa de los protocolos reduce mucho su aparición. Y añade dos ideas decisivas. La primera: no basta con que el hospital tenga protocolos de asepsia y profilaxis; tiene que demostrar que se cumplieron escrupulosamente. La segunda: esa prueba le corresponde a él, porque es quien dispone de los registros. Si no llega a aclararse el origen de la infección, esa falta de claridad no puede perjudicar al paciente, que entró sin ella y salió con ella.

En la práctica, esto cambia la negociación por completo. Ya no se trata de que tú demuestres un error concreto de alguien, cosa casi imposible desde fuera, sino de que el centro acredite que lo hizo todo bien.

En la sanidad pública, otro camino

Si la infección se contrajo en un hospital público, la reclamación va por la vía de la responsabilidad patrimonial de la Administración, con sus propias reglas. El criterio central es si el daño que sufriste era uno que no tenías el deber jurídico de soportar.

Y hay un plazo que conviene no perder de vista: un año, que en daños físicos empieza a contar desde la curación o desde que se conoce el alcance de las secuelas. Es corto, y una infección con secuelas lleva su tiempo en estabilizarse, así que conviene tenerlo presente desde el principio.

No toda infección es indemnizable

Conviene decirlo con la misma claridad. Hay infecciones que no se deben a un fallo del centro: las que ya se estaban incubando al ingresar, las que provoca la propia flora del paciente en determinadas circunstancias, o las que aparecen en personas con las defensas muy comprometidas pese a haberse hecho todo correctamente. En esos casos, por duro que sea, puede no haber responsabilidad.

Por eso cada caso se estudia sobre su documentación, y no sobre la sensación de que algo salió mal.

Qué documentación importa

La historia clínica completa, con especial atención a las hojas de enfermería, los registros de curas de la herida, las gráficas de temperatura, los resultados de los cultivos con sus fechas y, en las infecciones quirúrgicas, si se pautó y se administró la profilaxis antibiótica y a qué hora. Esos detalles, que parecen menores, son los que permiten reconstruir qué pasó.

Si no sabes cómo pedirla, en cómo pedir la historia clínica y qué buscar en ella tienes los pasos.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que demostrar qué enfermero o qué médico se equivocó?

En la sanidad privada, no necesariamente. Según el Tribunal Supremo, corresponde al hospital acreditar que cumplió escrupulosamente los protocolos de prevención. En la pública, la reclamación se plantea frente a la Administración y no frente a profesionales concretos.

La infección la tuve tras una operación en una clínica privada pagada por mi seguro. ¿Puedo reclamar?

Sí. Que la pague una aseguradora no cambia que recibiste un servicio sanitario privado. Normalmente la reclamación se dirige frente a la clínica y su aseguradora de responsabilidad civil.

¿Cuánto tiempo tengo?

Depende de si el centro es público o privado, y de dónde se produjo. En la pública es un año desde la curación o la estabilización de las secuelas. En la privada los plazos son distintos. En cualquier caso, cuanto antes se pida la historia clínica, mejor.

Si el daño no fue una infección sino un golpe dentro del propio centro, te interesa Caída en un hospital o una residencia: quién responde.

Si has contraído una infección en un hospital

Pide la historia clínica completa y guarda todo lo relacionado con el tratamiento posterior: informes, recetas, facturas y bajas. Con eso se puede valorar si la infección era evitable.

Llevo reclamaciones por negligencia médica en toda España, en remoto y con trato directo. La primera consulta es sin compromiso y sirve para decirte con franqueza si tu caso tiene recorrido. Puedes ver cómo llevo estos casos en mi página de negligencias médicas.

Información orientativa que no garantiza resultados; cada caso debe valorarse de forma individual.

Si necesitas ayuda con un caso de negligencias médicas, puedes ver cómo lo llevo aquí.


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