Negligencias médicas

Negligencia en el parto: daños al bebé y a la madre

Por Juan Antonio Serrano — Abogado colegiado nº 2476 ·

Una negligencia en el parto se produce cuando la asistencia durante el embarazo, el parto o el posparto no se ajusta a la lex artis —lo que un profesional diligente habría hecho en esas mismas circunstancias— y de ese fallo evitable se deriva un daño al bebé o a la madre. Cuando ese daño y su relación con la mala praxis pueden acreditarse, existe derecho a reclamar una indemnización.

Si sospechas que algo no se hizo bien en tu parto o en el de tu hijo, aquí te explico, en lenguaje claro, qué se considera negligencia, cuáles son los daños más frecuentes y qué pasos puedes dar.

¿Qué se considera negligencia en el parto?

No todo resultado adverso es una negligencia. La medicina no garantiza siempre un buen desenlace y un parto puede complicarse sin que nadie haya actuado mal. Para hablar de responsabilidad médica deben concurrir tres elementos:

  • Mala praxis (infracción de la lex artis): la atención no fue la que un profesional diligente habría prestado (p. ej., no vigilar bien el bienestar del bebé o retrasar una cesárea necesaria).
  • Un daño real: una lesión o secuela en el bebé o en la madre.
  • Nexo causal: que ese daño sea consecuencia de la mala praxis, y no de la propia evolución del parto.

Si falta uno de los tres, normalmente no hay reclamación viable. Por eso cada caso debe valorarse de forma individual. Si quieres entender mejor los fundamentos, te lo explico en la guía qué es la negligencia médica.

Daños más frecuentes en el bebé

Entre las lesiones del recién nacido que con más frecuencia se asocian a una mala asistencia están:

  • Asfixia o hipoxia perinatal: falta de oxígeno durante el parto que, si no se detecta y se actúa a tiempo, puede causar daño neurológico e incluso parálisis cerebral. El registro de monitorización fetal es clave para anticiparla.
  • Parálisis braquial obstétrica (lesión del plexo, parálisis de Erb): habitual tras una distocia de hombros mal resuelta.
  • Lesiones por fórceps o ventosa cuando su uso no estaba indicado o se aplicó de forma incorrecta.
  • Daños derivados de un retraso en la decisión de practicar la cesárea cuando el bienestar del bebé la exigía.

Daños más frecuentes en la madre

  • Desgarros perineales graves mal diagnosticados o mal reparados.
  • Hemorragia posparto no controlada a tiempo.
  • Retención de restos placentarios o infecciones por una atención deficiente.
  • Secuelas derivadas de una cesárea practicada tarde o con complicaciones evitables.

La prueba decisiva: historia clínica y monitorización fetal

La clave de estos casos está en la historia clínica completa y, muy especialmente, en los registros de monitorización fetal (cardiotocografía) del parto: muestran si hubo signos de sufrimiento del bebé y si se reaccionó a tiempo. Con esa documentación, un médico perito (ginecólogo, neonatólogo…) analiza si la actuación se ajustó a la lex artis y si el daño podía evitarse. Sin informe pericial es muy difícil sostener una reclamación.

Por eso el primer paso suele ser solicitar la copia íntegra de la historia clínica y ponerla en manos de un abogado especializado, que coordinará el peritaje.

Plazos para reclamar

Los plazos varían según dónde ocurriera. A grandes rasgos, en la sanidad pública suele ser de un año desde que se estabilizan o se conocen las secuelas; en la sanidad privada los plazos son distintos y, por lo general, más amplios. Como dependen del caso y el tiempo juega en contra (las pruebas se deterioran y los recuerdos se pierden), lo prudente es consultar cuanto antes.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar por una negligencia en el parto?

Depende de si la atención fue pública o privada y de cuándo se estabilizaron las secuelas. En la sanidad pública suele ser un año; en la privada, más. Lo prudente es consultarlo lo antes posible para no perder el derecho.

¿Cómo se demuestra una negligencia en el parto?

Con la historia clínica completa —en especial la monitorización fetal— y un informe pericial médico que acredite que la actuación no fue diligente y que el daño podía evitarse.

¿Qué indemnización se puede reclamar?

Depende de la gravedad y de las secuelas (sobre todo en daños neurológicos del bebé, que pueden requerir cuidados de por vida). No es posible adelantar una cifra sin estudiar el caso.

Cuéntame tu caso, sin compromiso

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Información orientativa que no garantiza resultados; cada caso debe valorarse de forma individual.

Por Juan Antonio Serrano — Abogado colegiado nº 2476 (ICA Sabadell). Sobre el abogado.

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